El mail que no fue

Hoy quise mandar un mail y no pude. Capaz fué porque el mensaje tenía demasiados destinatarios y un destino incierto. Tal vez pudo ser porque era muy pesado. Tal vez fue mucho contenido. También pudo haber sido porque yo estaba pesada, cargando tanto contenido en mí que no alcanzaba con mandar un mail para sentir alivio.
Capaz fue porque hoy hubo tres personas preguntandome por vos y todas las respuestas que dí me resultaron insuficientes. Capaz sentí que mandando el mail podría resarcir de alguna manera lo que me faltó en palabras. Es probable que aunque hubiera mandado los archivos con las palabras más variadas y con el contenido más completo, yo sienta igual este vacío que siento ahora.
Otra posibilidad pudo tener que ver con la conexión. Esa que no debe haber sido lo suficientemente fuerte como para mandar el mail ni para sostenernos a nosotros. Esa que sentí que ya no estaba cuando te vi hoy.
Se me ocurre que también pudo haber sido porque ya era tarde para mails, para mensajes y palabras.
Que injusto querer y no poder. Intentar y que no se dé. Y después de eso ya no saber que hacer.
Tal vez todo quedó en borradores y entonces, capaz sea cuestión de dejar todo para otro momento.

Comentarios

Entradas populares