En trámite
Sentados, esperando que llegue nuestro turno. Yo sé cuando te toca a vos, pero hago como que no me importa. Nos miramos cada tanto y puedo sentir cómo me mirás de reojo. Vos también fingís que no te importa cuando me toca a mí.
Se cae la barrera del orgullo y me preguntás porqué número va. Yo te digo, pero no bajo la guardia. Al contrario, levanto una muralla y pongo un abismo entre nosotros cuando me pongo los auriculares. Lo hago con la convicción de que es una barrera impenetrable. Indestructible.
Y es que sos un ser impaciente y me enojo porque con dos palabras derrumbaste la muralla cual castillo de naipes y el abismo se hizo solo un par de centímetros.
Y me siento débil e incompleta y esta espera se hace interminable. Y no encuentro mejor forma de matar el tiempo que seguir levantando murallas.
Por un tiempo no te veo y siento que por fin te rendiste. Siento que finalmente entendiste que no hay caso.
Y volviste. Ahí, enfrente mío. En vos me ví a mí.
Ya no quise levantar murallas porque entendí porqué volviste. A pesar de que la espera se haga interminable y la incertidumbre haga de las suyas siempre que pueda, vos entendiste de qué va este trámite. Vos nunca te fuiste.
Vos estas presente, sabiendo que en algún momento nos vamos a ir
Comentarios
Publicar un comentario